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Ratas y roedores

Religión: hablemos de roedores

La cultura religiosa occidental u oriental presentan diferentes apreciaciones de los roedores; pero sin lugar a dudas el impacto de estos animales ha sido trascendental. Su mistificación fue el preámbulo para que ratas y ratones fueran venerados o temidos, siendo innegable el lugar que han ganado en el podio de la religión y las creencias.

Las ratas en el hinduismo

Ganesh  es uno de los dioses más adorados en el hinduismo, se le confieren poderes para librar de dificultades y obstáculos a las personas. Premia con abundancia y gracia, patrón del arte y la ciencia. Este dios mitológico es un humano con cabeza de elefante que cabalga sobre una rata gigante. El papel de la rata es ser el vehículo (vájana) del dios Ganesh , quien le aporta la capacidad para librarse de los obstáculos, la sabiduría, el conocimiento intelectual y la posibilidad de controlar los deseos terrenales para mantener la moral.

las rata y el hinduismo

En la tradición cultural y religiosa del hinduismo destaca el culto a Karni Mata, donde las ratas son veneradas. En Rajasthan, la India existe el Templo de las Ratas donde se les alimenta con dulces, leche y granos. Karni Mata fue una mujer que vivió en el siglo XIV que perdió a un hijo ahogado en un estanque. Cuenta la leyenda que la mujer desesperada por la muerte del hijo, oró al dios Yama (deidad de la muerte) para que le devolviera la vida. Este dios concedió el deseo tardíamente y con condiciones, el hijo y el resto de los descendientes varones rencarnaban como roedores sagrados (kabbas), desde entonces las ratas son vistas como los vehículos para complacer a Karni Mata.

Miles de ratas son protegidas y atendidas con sumo cuidado, es frecuente que los templos reciban fieles para colaborar en las tareas de cuidar y alimentar las ratas. Para los devotos de Karni Mata, las ratas traen suerte si les caminan sobre los pies y en el caso de encontrar una rata blanca será el mejor augurio de todos. La comida mordida por las ratas es vista como algo sagrado y muchos comparten alimentos o comen lo dejado por los roedores. Pisar una rata es un acto pecaminoso y ofensivo, es por ello que dentro del templo se deberá caminar con sumo cuidado y descalzos. 

Las ratas en el Antiguo Egipto

La cultura religiosa egipcia se destacó por sus dioses mitológicos, representados mediante figuras humanoides con cabeza de animales, aquel actualmente no se conoce que las ratas destacaran como parte de su panteón. Los dioses más relevantes tomaban la forma de diferentes depredadores. 

Algo que si se ha podido demostrar mediante las obras estudiadas por los egiptólogos es el simbolismo de la rata en el arte faraónico. Específicamente destacan los roedores en una obra de las dinastías XIX- XX de los años (1229-1070 a.C.), Ostracon satírico del ratón y el gato . En la obra se manifiesta la antagónica lucha entre el gato y el ratón, como el cazador y la presa, pero desde la perspectiva satírica. Se observa un ratón antropomorfo (cuerpo humanoide) cómodamente sentado para degustar un manjar ya servido en una mesa, además de estar pacíficamente oliendo el aroma de una flor de loto.

Las ratas en el Antiguo Egipto

Del otro lado de la mesa hay un gato, parado con cierta dificultad sobre sus patas traseras que presenta una forma menos antropomórfica, sin vestimenta y en actitud de alerta. Requiere apoyo de un bastón que lo muestra débil ante la inamovible rata. Según la interpretación de egiptólogos son dioses monarcas de gran antigüedad. Representan la justicia o el juez (rata), los altos mandatarios y los servidores o lo juzgados (gatos); el aspecto principal es la situación paródica. Se cree que la rata representaba el poder de los faraones y el gato los lacayos o una mascota servil a los humanos. Sin embargo, la adoración a los felinos parte de esta batalla ancestral y de la útil labor que realiza el gato al controlar las plagas de ratones que tanto aquejaban en estas épocas.

En esta misma línea de ideas, debemos hacer referencia al hallazgo de ratas momificadas dentro de las tumbas de faraones y nobles egipcios. La momificación de animales de compañía era algo frecuente en el Antiguo Egipto, se creía que debían acompañar al amo a la otra vida y así pasar a la eternidad con sus dueños. Se encontraron muchas ratas, ratones, perros, gatos y aves, entre múltiples tesoros y posiciones terrenales.

La tumba faraónica del Tutu  y su esposa Ta-Shirit-Iziz, en Dayabat al sur del Cairo es uno de los últimos hallazgos de ratas y ratones momificados, con al menos 50 animales de varias especies. Esta tumba data del 305-30 a. C. en el periodo ptolemaico, es una excepcional manifestación de la cultura egipcia y su relación con los animales, en especial con las ratas.

Religión católica, las ratas y ratones

La biblia relata que las ratas desde el tiempo de Isaías (Is. 66:17) estaban considerado como animales impuros. Eran comido por israelitas paganos aun estando prohibido por la Ley de Moisés (Lv. 11:29). Las interpretaciones de los estudiosos de los relatos bíblicos aseveran que en el primer libro de Samuel se hacia referencia a una epidemia que azotó a los filisteos.

Además, como parte de una maldición por la captura del Arca de la Alianza, los filisteos sufrieron una invasión de ratones que destruyó los cultivos en sus tierras. Según describen los especialistas en patógenos antiguos, estos filisteos pueden haber padecido la peste bubónica, pues en las escrituras describen síntomas que se asocian con dicha enfermedad. En otras ciudades filisteas que también se relacionaron con al arca ocurrieron muertes. Todo terminó según narran las escrituras, cuando el arca fue entregada a los irrealistas, agregándole ofrendas de oro con forma de ratones.

En hipótesis que se han elaborado por los infectólogos, se cree que las ratas están relacionadas a varias epidemias descritas en la biblia. La Tularemia,  o Fiebre de los conejos, es una infección grave, teniendo en cuenta que hace 4 milenios en el antiguo Oriente no existían los antibióticos. La enfermedad es bastante contagiosa, las garrapatas o pulgones de algunos roedores y conejos la trasmiten. El contagio ocurre al tocar animales infectados, aguas contaminadas o por inhalación del patógeno.

A esta le sucederían varios estallidos más de enfermedades ocasionadas por los roedores. Aunque el descubrimiento de la relación entre la peste bubónica o muerte negra y las ratas no sería hasta inicios del siglo XX. Ciertamente en la época medieval, las ratas representaban el castigo divino, plagas celestiales, un mal augurio y así se fue sembrando en la cultura occidental.

religión y ratones

La Inquisición con su persecución de herejes, brujas y cualquier situación que resultase fuera de lo apropiado para la iglesia, exterminó grandes poblaciones de gatos. Los felinos, principalmente los negros eran culpados de ser enviados del diablo y quien tenia un gato era visto como brujo. Este animal mantenía bajo control las ratas y diezma las poblaciones. Cuando se elimina un eslabón de la cadena alimenticia, ocurre un desbalance biológico. Como resultado se desencadenaron varias epidemias de la peste bubónica, las más grandes pandemias fueron:

  1. La peste de Justiniano (los siglos VI y VIII año 542)
  2. La peste negra produjo (siglos XIV y XVIII) en Europa
  3. La peste (siglo XIX) en China

A estas pandemias le sucederían varios brotes epidémicos en diferentes regiones del planeta debido a la proliferación descontrolada de las ratas en las ciudades. No es menos cierto que en tiempo posteriores, la muerte negra y otras epidemias estallarían producto de las ratas como en el siglo XIV. La mejora de las condiciones higiénicas en las que vivía el ser humano y el desarrollo de antibióticos en siglos posteriores mantendrían un control de las enfermedades.

Ratas y ratones en las religiones africanas

La religión yoruba forma parte de las diversos cultos y religiones tradicionales de África. Se extendieron mediante la trata de esclavos a diversos países como Cuba , Brasil, Republica Dominicana, Puerto Rico, Haití, Venezuela y EE. UU con diferentes nombres y variantes en función de sus cultos. De la mescla de los cultos nativos, las religiones ancestrales africanas y del cristianismo surgieron múltiples manifestaciones religiosas, cada una con variaciones entre sus prácticas, deidades y características según la región donde se desarrollaron. Entre las más conocidas encontramos:

  • Religión yoruba: regla Osha – Ifá
  • Culto de los Egungun
  • Quimbanda
  • Abakwá
  • Umbanda
  • Regla de Ocha (Arará y Lucimí)
  • Palo Monte
  • Babaçué
  • Candomblé
  • Vudú

Desde cada corriente religiosa se adoran determinadas deidades que conforman el panteón yoruba, estos santos son ancestros que inicialmente fueron humanos y posteriormente se divinizaron. Se sincretizan con santos de la religión católica que representan un homólogo del dios yoruba. Los santos africanos poseen diferentes poderes y son dueños de diferentes elementos naturales y extensiones tanto de la tierra, del cielo, como del mar.

A estas deidades se les ofrendan frutas, velas, platos de comidas tradicionales africanas, flores, y se realizan sacrificios de animales. A través de ellos se realizan diversas ceremonias, obras o trabajos para curar, buscar la suerte, enfrentar dificultades, quitar las malas vibras y otras. En estas ceremonias se usan ratones, jutías, entre otros animales como sacrificio e ingredientes para sus obras.

El ratón y la jutía son dos roedores con una vital importancia en las religiones de origen africano, principalmente en la religión Yoruba de Cuba , en la regla Osha – Ifá. A través de una leyenda yoruba les contamos de su importancia.

Patakí de Olodumare y los ratones

El dios universal, el creador principal y el dios de dioses es llamado Olodumare, quien gobierna por encima del resto de los orishas. Cuenta la leyenda o el patakí como se le llama que: Olodumare a pesar de ser el supremo gobernante todo poderoso, tenía un miedo atroz a los ratones. El resto de los orishas del panteón al darse cuenta, comenzaron a menospreciar la figura regente, desconfiaron de su capacidad de gobernar y planearon golpe de estado para destronar a Olodumare. Alegaban que estaba débil, temeroso, viejo y que ya no debía gobernar; tenían alguna razón, había envejecido.

Entre todos idearon darle un susto que lo condujera a la muerte, la idea era invitarlo a una casa llena de ratones y liberarlos mientras que no Olodumare no pudiera escapar. Parecía un plan perfecto y sin fallas; salvo que olvidaron al pequeño orisha Elegguá. El más joven de todos, el que vive en la puerta, dueño de los caminos, las puertas y del destino. Este orisha escuchó todo el plan sin que nadie notase nada, oculto detrás de la puerta aguardó el día de la fiesta. Todo estaba dispuesto, los orishas confabulados reunieron miles de ratones, apresados para liberarlos en cuanto llegase Olodumare.

A la hora acordada entró Olodumare y tras él la puerta se cerró de golpe, soltando miles de ratones sin control por todo el lugar. Tal fue la impresión del dios que corría despavorido por toda la casa dando gritos de angustia. – “¡Me atacan los ratones!”- Intento esconderse, pero salían ratas de todos lados. En su desesperación, corrió de cabeza a la pueta para romperla y Elegguá lo detuvo. Lo abrazó, conteniendo el susto de Olodumare y le explicó que los ratones no lo atacaban. Le pidió que observara con atención y de repente Elegguá comenzó a comerse todos los ratones, uno a uno eliminó todos.

Olodumare paso del susto a la furia al darse cuenta que había sido una trampa y quería a los culpables. Rápidamente encontró a todos los orishas escondidos y los castigó terriblemente. A Elegguá lo premió por haber salvado su vida y su reinado; por la humildad de no esperar recompensa y sacar a la luz tal engaño. Desde entonces, por mandato de Olodumare, esta deidad no obedece ningún orisha, hace su voluntad, siempre come primero, disfruta de ofrendas de varios roedores que se le sacrifican y cocinan para congratularlo. Elegguá ama los ratones, envía mensajes a sus hijos a través de ellos, son su alimento, aunque la jutía es su manjar. 

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